Mostrando postagens com marcador conto. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador conto. Mostrar todas as postagens

domingo, 23 de outubro de 2016

Conto de Celeste Martinez

Celeste Martinez, faz leitura de um conto de sua autoria onde revive a memória de muitas pessoas que fizeram a história da cidade de Valença Bahia

quinta-feira, 21 de abril de 2016

Conto de Celeste Martinez

Celeste Martinez interpretando conto de sua autoria criado especialmente para este programa

Na 439° edição do programa radiofônico Alacazum Palavras Para Entreter, apresentado pela escritora Celeste Martinez, que foi ao ar no dia 28 de fevereiro de 2016, das 8 às 9 h, transmissão ao vivo Rio Una FM 87,9 apoio cultural: Jornal Valença Agora, Colégio Social e Pizzaria Os Martinez. O tema versou sobre: O que há de errado com a minha cara? Baseado no projeto homônimo criado por produtores agrícolas franceses para promover a venda de frutas que não agradam visualmente o consumidor. 


Infelizmente, o telefone não funcionou e não foi possível fazer as perguntas para a conquista da caixa de chocolate.

quarta-feira, 20 de maio de 2015

La flor y el niño de Sofia Martinez


Na 401° edição do programa radiofônico Alacazum palavras para entreter, conduzido pela escritora Celeste Martinez, que foi ao ar no dia 3 de maio de 2015, das 8 às 9 h, transmissão ao vivo Rio Una FM 87,9, apreciamos o texto: A flor e o menino de Sofia Martinez, neta da apresentadora que vive na Argentina. Sofia, escreveu este texto exclusivamente para ser lido no programa Alacazum. Sofia por esta ocasião tinha 9 anos de idade. Cultiva o hábito de ler e escrever.

La flor y el niño

Había una vez un campo, y en ese campo habia un niño, ese niño se llamaba Alejandro. El vive con su abuelo y su abuela -abuelos ¿porque no hay flores y solo hay pasto? -dijo. -Porque las vacas se los comen. -le contesto el abuelo
-y tambien los caballos- quiso agregar la abuela.
Al dia siguiente, cuando Alejandro jugaba a fuera encontro una flor y como recordo lo que le habian dicho sus abuelos entonces la corto, y de raíz, porque tenía lástima que una flor muera. Y en una botella le colocó tierra para ponerla, corrio rápido como el viento hacia su cuarto, la puso al lado de la ventana para que le de el sol, le puso agua y se fue a jugar, pero antes de irse cerró la puerta de su cuarto con llave porque sabía que que si lo des cubrian sus abuelos lo regañarían, porque no podia sacar las flores, cuando cerró la puerta se fue hasta que lo llamaron para comer, y cuando lo mandaron a dormir le puso agua a la flor y se durmio.
Al dia siguiente Alejandro se llevó una gran sorpresa, la flor había crecido por el cariño, agua y el sol que le había dado. Para alejandro había valido la pena cuidar a la flor, pero lo descubrieron los abuelos y tuvo que poner la flor donde la había encontrado. Cuando lo hizo se fue llorando al cuarto. Al dia siguiente alejandro fue a ver como estaba la flor, el fue desesperado y puso una cara feliz al saber que no le habia pasado nada a la flor y también porque había crecido más. - ¿Porque las vacas o los caballos no se comieron a la flor? -dijeron los dos abuelos gritándole a Alejandro -Porque mi flor es especial, porque la cuide con mucho cariño, por eso no la comieron -le contesto Alejandro -¡mentira! de noche la cuidaste -le agregaron los dos a la conversación -y lo probaremos, hoy a la noche te cerraremos con llave tu cuarto y tendremos la llave nosotros si mañana esta la flor esta y es verdad lo que dijiste, podes cuidar de las flores. Pero si no esta y nos mentiste no podrás salir por cuatro dias -exclamaron los abuelos y por fin se hizo de noche Alejandro encerrado en el cuarto esperando a que se haga de día. Hasta que por fin amaneció, salieron todos para ver a la flor. Los abuelos se llevaron una gran sorpresa por que la flor todavía estaba en pie -¡imposible¡ -dijo la abuela sorprendida -¡imposible¡ -dijo el abuelo también sorprendido -¡vieron! - dijo Alejandro -¡yo les dije la verdad! - dijo otra vez Alejandro. -Pero quizás usaste un truco para engañarnos y pusiste un muñeco en tu lugar. -dijeron los dos abuelos enojado y al mismo tiempo avergonzados -¿Y de donde voy a sacar un muñeco? -dijo Alejandro - Quizás cerramos la puerta y te escapaste por la ventana. -le trataron de discutir los abuelos hasta que llego el momento en que se cansaron y pararon de discutir pero con sus ultimos alientos los abuelos dijieron -Ahora por discutirnos estas castigado! Alejandro tartamudeando dijo -p-e-r-o-p-e-r-o-q-u-e-q-u-e .Alejandro catigado y triste en su cuarto miro la ventan y vio lo que hacia la flor primero vio a las vaca tratando de comer la flor. Él gritaba para que las vacas se alejaran de la flor, pero no funcionaba, mientras se lamentaba por no poder hacer nada, vio que la flor ahuyentaba a los animales. Entonces siguió observando hasta que llegaron los caballos, al principio estaba preocupado, pero despues llamo a sus abuelos y tambien golpeaba la puerta -Abuelo! abuela! Abuelo! Abuela! vengan decía Alejandro, hasta que vinieron y miraron por la ventana. Se quedaron mudos, hasta que lograron decir tartamudeando -p-e-r-o-p-e-r-o-q-u-e-q-u-e- dijeron los abuelos-se los dije se los dije! -dijo alejandro- ¡no es posible! -dijeron los abuelos -si es posible!si le das cariño, atencion, agua, sol y tierra -dijo Alejandro -¡imposible! - dijeron los abuelos salieron y trataron de cortar la flor pero antes encerraron a su nieto, Alejandro estaba tratando de detenerlos golpeando la puerta, despues de un rato miro por la ventana y sus abuelos no lograron sacar la flor, así que Alejandro dejo de preocuparse y siguió golpeando la puerta hasta que logro derrivarla, fue corriendo hasta la flor y la protegio -no la dañen- dijo alejandro -¿porque? -dijeron los abuelos -¡solo es una flor! -dijeron otra vez los abuelos -porque no es solo una flor es algo maravilloso, es una flor especial, porque si puede soportar caballos,vacas y a ustedes es una flor magica por eso – dijo alejandro tratando de parar a sus abuelos para que dejen a la flor en paz y paso lo inesperado, la flor empezó a hablar -¡es cierto lo que dice el chico, yo soy magica! me llamo valeria – dijo la flor sorprendiendo a todos -¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- gritaron los abuelos sorprendidos -perdón Alejandro por no creerte -dijeron los abuelos avergonzados - ¿pero como pudiste hacer que la flor hable? -le preguntaron los abuelos curiosos -yo ya les dije millones de veces con amor,cuidado y atención podes lograrlo todo -les contesto alejandro y desde ese día alejandro y sus abuelos cuidaron de las flor que encontraban a su paso porque sabían que si las cuidaban muy bien se convertiría en una flor mágica y asi generación por generación cuidarían de flores como la que cuido Alejandro
FIN
Autora: Sofia Martinez


domingo, 22 de junho de 2014

Conto: Um Abraço, de Andressa Verena

Na 356° edição do Alacazum Palavras Para Entreter apresentação da escritora e locutora Celeste Martinez que foi ao ar no dia 22 de junho de 2014, transmissão ao vivo Rio Una FM 87,9, apresentamos o poeta cordelista Daniel Pereira, amigo de muitos anos que retorna à cidade com um novo livreto. O nosso encontro foi ao acaso na Pizzaria os Martinez e esta edição foi um improviso. Melhor improvisar e garatir a magia do re-encontro valorizando pessoas do povo que criam constantemente sem muitos recursos. O programa foi encantado. Aproveitamos para realizar a leitura do conto: Um abraço escrito pela jovem Andressa Verena, filha da professora Luz Andrea.

Um Abraço

Essa história se passa em um país lá no novo continente, chamado Brasil em uma pequena cidade do interior do estado de Minas Gerais que se chamava Serenopólis.

Vocês já devem imaginar por que era assim chamada essa cidade, pois por lá reinava a serenidade, os seus moradores, desde pessoas até os animais eram de paz, e todos tinham muita paciência e carinho por tudo que faziam.

Dona Francisca, mãe, ficara viúva recentemente, e agora sozinha com sua ainda pequena filha, procurava um lugar para viver melhor que na capital, pois desejava que a filha tivesse uma vida longe da poluição e do perigo. Procurava um lugar pacato e hospitaleiro, onde pudesse ter um quintal com brinquedos para sua pequena, uma praça para passear no fim da tarde e assim sua filha ter muitas amizades.

Ela pesquisou até que encontrou esse lugar, que dizia ser bem sereno e pacato. Então Dona Francisca resolveu se mudar para lá com sua pequena filha de apenas dois meses.

Retirou toda as suas economias e comprou uma casinha na pequena Serenopólis e lá foi viver com sua pequenina filha que se chamava Rita.
Rita era pequenina, tinha olhos grandes e pretos como duas maduras jabuticabas, a pequena cabeça coberto por fartos cachinhos dourados, era sem dúvida um bebê muito bonito e agitado.

Mas por alguma razão desconhecida, a pequenina Rita chorava o dia inteiro, de tanto que chorava avermelhava igualzinho a um tomate maduro, chorava que chorava até soluçar.

Para preocupação de sua mãe e angústia dos vizinhos por que devido ao choro incessante da Ritinha já não se podia, mas dormir sossegado. As senhoras mais velhas da cidade foram vê o que havia com aquela criancinha.

Sua mãe fazia de tudo para ela não chorar, mais não adiantava, aquele chororô fez a cidade virar de cabeça para baixo. O padeiro reclamava, o medico reclamava, o padre reclamava, pois já não podia rezar sua homilia. As senhoras reclamavam e até as outras crianças reclamavam daquela ladainha.

A única solução era mandar rezar uma missa para ver se solucionava o problema pois como ainda não era batizada podia ser mal assombrada a pobre Ritinha pelos pagõeszinhos que gostavam de brincar com essas criancinhas. E foi mandado rezar mas parecia que isso tinha irritado ainda mais a criança , que chorava mais alto ainda.

A pequena Rita foi levada ao médico que lhe passou um rémedio para gases.Poderia ser cólica. Mais o choro não parou. Foi chamada então a senhora benzendeira que rezou a menina de ventre caido e lhe mandou dá chá de erva doce e assim se passaram os dias, tudo que se sabia e podia imaginar foi tentado para fazer a menina parar de chorar, mais todas as soluções tentadas pela Dona Francisca e vizinhanças só fazia a filha chorar, chorar até avermelhar e soluçar.

Então quando sua mãe já cansada de tanta reclamação começou a chorar daqui pra lá e de lá pra cá com a filhinha nos braços a balançar então uma lágrima cai no rosto da Ritinha que de repente parou de chorar e com os olhinhos arregalados olhou para sua mãe com um pequeno sorriso, e com suas mãozinhas pequeninas agarrou a camisa de Dona Francisca e suspendeu seus pequenos braços como se fosse um abraço.

A mãe muito emocionada abraçou carinhosamente sua filha enquanto lhe cantava doces melodias. E pela primeira vez a Ritinha ri e serenav, a mãe e toda vizinhança entendeu que o que mais queria a pequena RIta era o aconchego e o sereno embalo de um abraço. Deste dia em diante a família foi muito feliz e a pequena cidade de Serenopólis pode voltar a serenar.

Moral: Ás vezes as soluções para um problema está em pequenos e simples gestos, como um carinhoso abraço.

Andressa Verena

domingo, 8 de junho de 2014

Conto: As duas rãs de Rosane Pamplona e Sônia Magalhães


A escritora e locutora Celeste Martinez contando a história: As duas rãs, de tradição japonesa, contido no livro: O homem que contava histórias de Rosane Pamplona e Sônia Magalhães. Na 354° edição do dia 8 de junho de 2014, quando contamos ao vivo com depoimentos belíssimos de Dona Glorinha da Vila e Dona Dorinha - 95 anos - que nos contou sobre as novenas de Santo Antonio na cidade de Valença Bahia.

domingo, 18 de maio de 2014

Vídeo do Conto da Luz Andréa em homenagem a Celeste Martinez

Celeste Martinez interpretando o conto da poetiza valenciana Luz Andréa 

Na 351° edição do Alacazum palavras para entreter apresentação da escritora e locutora Celeste Martinez que foi ao ar no dia 18 de maio de 2014, apreciamos o conto escrito pela poetiza valenciana Luz Andréa, ouvinte-leitora Alacazum com todos os seus filhos, feito em homenagem a escritora Celeste Martinez.

sexta-feira, 26 de junho de 2009

O vaqueiro que não sabia mentir

Conto : “O vaqueiro que não sabia mentir” de Ricardo Azevedo, retirado do livro: Bazar do folclore e que foi lido na 133° edição do programa radiofônico ALACAZUM PALAVRAS PARA ENTRETER, que foi ao ar no dia 21 de junho de 2009, transmissão pela Rádio Clube de Valença 650 Khz AM.


Era uma vez um fazendeiro muito rico. O fazendeiro tinha dois orgulhos. Primeiro, seu boi Barroso, o maior, o mais forte, o mais bonito, o animal mais valioso de toda a região. Segundo, um vaqueiro que trabalhava na fazenda. O moço era de confiança. O moço não sabia mentir.

O fazendeiro costumava dizer:

- Por esse eu ponho a mão no fogo! Esse só mente pra mim no dia de São Nunca!

O povo caçoava:

- Todo mundo mente! Vai esperando. Um dia esse vaqueiro ainda lhe passa a perna!

Mas o fazendeiro discordava:
-Não tem como! Confio nele demais. Tanto é verdade que deixo meu boi de estimação na mão dele. Só aquele moço pra cuidar do boi Barroso, o meu bichinho adorado, aquela jóia cheia de carne, que muge, tem dois chifres e quatro patas.

Um dia, o fazendeiro vizinho, um sujeito malvado e invejoso, resolveu acabar com aquela história. Foi visitar o outro e veio come essa:

-Quer valer quanto? Aposto um saco cheio de dinheiro como faço aquele moço safado contar uma mentira da grossa.

O fazendeiro não pensou duas vezes:

-Tá apostado! – disse, estendendo a mão para selar o compromisso.

Mas o tal vizinho tinha uma idéia na cabeça. Voltou para sua fazenda e já foi chamando a filha. A moça era uma flor de tão linda.

-Você vai me ajudar a fazer aquele danado mentir.

E contou qual era o plano. A moça ficou assustada:

-Pai! Isso eu não faço não!

O fazendeiro não era de brincadeiras. Mandou a filha fazer e pronto. A moça gritou:

- Não vou!

O fazendeiro insistiu. E a moça:

-Não quero!

Mas aquele fazendeiro era mau. Tanto falou, tanto fez, tanto bateu, tanto maltratou que a filha, no fim, não teve jeito.

E assim foi.

Um dia, o vaqueiro que não sabia mentir estava longe, no pasto, tomando conta do boi Barroso, quando a moça apareceu.

Veio toda cheirosa, usando um vestido de flores do campo.

O vaqueiro achou a moça muito bonita.

-Vaqueiro, preciso falar com você!

E a moça, fazendo o que o pai tinha mandado, disse que gostava do moço.

O vaqueiro estranhou.

- A gente nem se conhece!

A moça chegou perto. Naquele dia, os dois só conversaram.
Passou o tempo.

A moça apareceu de novo. Veio toda cheirosa, usando um vestido de conchas do mar.

O vaqueiro achou a moça muito linda.

-Vaqueiro, preciso falar com você!

E a moça, fazendo o que o pai tinha mandado, disse que não conseguia tirar o moço da cabeça.

O vaqueiro ficou sem jeito, mas gostou.

A moça chegou mais perto. Naquele dia, os dois se abraçaram.

Passou o tempo.

A moça apareceu de novo. Veio toda cheirosa, usando um vestido de estrelas do céu.

O vaqueiro achou a moça mais linha do que tudo.

- Vaqueiro, preciso falar com você!

E a moça, fazendo o que o pai tinha mandado, disse que queria namorar o moço.

O vaqueiro já estava apaixonado pela moça.

Naquele dia, os dois namoraram o dia inteiro.

Na despedida, fazendo o que o pai tinha mandado, a moça pediu:

-Agora quero uma prova de amor!

Os olhos do vaqueiro brilharam.

-Por você moça, eu faço tudo!

A filha do fazendeiro segurou o moço pelos ombros:

-Então mate o boi Barroso!

O rapaz estremeceu.

- Mas o Barroso vale ouro! – disse ele. – É o maior, o mais forte, o mais bonito, o mais valioso animal de toda a região. Peça outra coisa, moça bonita! Peça tudo, menos isso!

Mas a moça só queria saber do boi.

-O boi Barroso é o xodó do meu patrão!- gritou o vaqueiro.

A moça por dentro chorava. Mas por fora ficou firme:

- É por isso mesmo! – disse ela. – Essa vai ser a prova de seu amor!

O moço examinou a moça e balançou a cabeça. Depois, puxou a peixeira da cinta e matou o boi Barroso ali mesmo.

A moça foi embora. Chegou em casa chorando. Contou tudo para o pai.

O malvado caiu na gargalhada. No outro dia, foi visitar a fazenda do vizinho, Já chegou caçoando:

-Cadê meu saco de dinheiro?

O outro não entendeu:

-Como é que é isso?

E o recém-chegado:

-Vim cobrar minha aposta, ué!

O fazendeiro estranhou.

-Cobrar a troco de quê?

E o malvado:

-Pois chame o tal vaqueiro de sua confiança.

O fazendeiro mandou chamar. O moço veio de cabeça baixa e chapéu na mão.

O fazendeiro malvado só ria:

- Diga a ele, vaqueiro. Conte que fim levou o famoso boi Barroso.

O fazendeiro malvado achava que o vaqueiro que não sabia mentir dessa vez ia mentir, mas o vaqueiro, puxando uma viola, cantou:


EU ESTAVA NO MEU CANTO
UMA FLOR SAIU NO CHÃO
CRESCEU E FEZ UM PEDIDO
QUE RASGOU MEU CORAÇÃO

PEDIU QUE EU MATASSE O BOI
AQUELE BOI FABULOSO
AQUELE BICHO JEITOSO
O FAMOSO BOI BARROSO


EU DISSE QUE NÃO PODIA
ELA DISSE QUE QUERIA
EU DISSE EU NÃO DEVIA
ELA FEZ QUE NÃO ME OUVIA

E DISSE MAIS, MEU SENHOR.
VEIO PRA PERTO E FALOU
QUERIA SENTIR FIRMEZA
CERTEZA DO MEU AMOR


EU AMAVA DE VERDADE,
SENTIA AMOR PRA VALER
MAS SE O AMOR É INVISIVEL
O QUE É QUE EU POSSO FAZER?
PRA PROVAR QUE ELE EXISTIA
MOSTRAR QUE TAMANHO TINHA
COMETI UMA MALDADE
FOI CRIME, FOI CULPA MINHA


EU MATEI O BOI BARROSO
AQUELE BOI AMOROSO
AQUELE BICHO MANHOSO
AQUELE BOI PRECIOSO

FIZ LOUCURA AQUELA HORA
POR ESTAR APAIXONADO
SE ERREI, EU PAGO AGORA
MEREÇO SER CASTIGADO!



O dono do boi ficou louco da vida:

-Mataram meu boi Barroso!

O vizinho ficou de queixo caído:

-O danado não mentiu!

Foi quando surgiu a moça. Veio toda cheirosa, usando um vestido branco. Pediu a palavra. Disse que estava arrependida, Chorou. Contou a verdade. Gritou. Disse que tinha feito tudo obrigada pelo pai.

Ao ouvir isso, o vaqueiro que não sabia mentir ficou tristonho.

Mas a moça continuou.

Confessou que tanto veio, tanto foi, que acabou gostando do vaqueiro. Disse que agora estava apaixonada e queria casar com ele.

E assim acabou essa história.

O fazendeiro malva do pagou a aposta e foi expulso da fazenda, prometendo deixar sua filha casar com o vaqueiro.

O dono do boi Barroso acabou perdoando o rapaz, reconheceu seu valou e ainda deu a ele, de presente de casamento, o saco de dinheiro ganho na aposta.

O vaqueiro que não sabia mentir e a moça bonita se casaram logo depois numa festança que durou muitos dias e muitas noites.


Livro: Bazar do folclore de Ricardo Azevedo